Monday, November 24, 2008

Cuando no hay un proyecto visualizado con claridad, la debacle es previsible... y esa debacle se da de forma precipitada... quizá cuando menos se lo espera

Cuando no hay un proyecto pensado, definido y con una visión clara, la debacle es casi inevitable, porque en lugar de un proyecto, lo que ha sido es una ilusión mantenida quizá por el entusiasmo o destreza de alguno u otro participante... pero cuando ese actor se viene abajo, es cuando la cruda realidad aparece, no hay proyecto, todo dependía de una persona o de algunas personas, y sin estar estas, todo se va al suelo... esto puede pasar en cualquier empresa, en cualquier institución...

Lo decía claramente un periodista de Marca refiriéndose al Real Madrid en este 2008... me pareció muy interesante su análisis...

No se puede decir que haya concluido un ciclo porque en realidad jamás hubo nadie que en estas dos últimas temporadas hubiera tenido la sensación de que su éxito se fundamentara en un modelo. Más bien al contrario, incluso los mismos protagonistas –aunque no lo reconocieran públicamente– siempre fueron conscientes de que los dos títulos de Liga consecutivos, en buena medida, se generaron como consecuencia del fracaso ajeno. Y ya se sabe que cuando los proyectos son de corto recorrido, tarde o temprano se acaban descubriendo las carencias. Lo cual viene a demostrar que el miniproyecto del Real Madrid ha subsistido mientras se ha mantenido la infalibilidad de Casillas, la efectividad de Van Nistelrooy y la magnificencia de Raúl, que no es poco. Pero ha quedado en nada en cuanto Raúl ha crucificado a su entrenador, Van Nistelrooy ha pasado a mejor vida y el nombre de Casillas ha dejado de ser santificado. Conclusión: no existía modelo y de ahí la fragilidad del miniproyecto.

Lo curioso del caso es que, de cara al exterior y a pesar de la crítica situación que atraviesan, mantengan cierta serenidad a nivel institucional. Lo digo porque, que yo sepa, todavía no se ha presentado una moción de censura contra el presidente, tampoco se han cargado al secretario técnico, y continuamos a la espera de que alguien nos explique públicamente la desunión que existe en el vestuario. Hay que reconocer que en Madrid siempre tuvieron una exquisita habilidad para gestionar a su antojo los conflictos internos de la entidad, y de eso a nosotros todavía nos queda mucho que aprender.

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