Friday, September 07, 2007

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Transcribo un poema de Manuel José Arce

Yo no quisiera ser de aquí”

“Amo, con todo lo que soy, este suelo y su gente. Por eso mismo, sufro de manera atroz. Por eso mismo me duele hasta el aire que pasa. Por eso mismo no quisiera estar aquí.

No quisiera ser de aquí. No quisiera amar tanto a este país, a esta gente. El amor se me transforma en dolor. Y eso no es justo. El amor ha sido siempre alegre, constructivo, sinónimo de felicidad y de optimismo.

Yo amo a mi país. Y es un amor triste, impotente, infeliz, que me duele, que todos los días tiene nuevas llagas, que siempre está más y más crucificado.

Veo su mapa cercenado, una y otra vez. Veo su historia de burlas crueles, sangrientas. Veo su geografía amenazada por el planeta. Veo a sus moradores misérrimos, ignorantes, enfermos, raquíticos, hambrientos. Veo su suelo ubérrimo, inútilmente ubérrimo, para la mayor parte de sus habitantes. Veo su violencia progresiva, galopante. Veo, siento, vivo su tragedia incesante. Y me duele.

Me duele tanto como me duele decir: ‘yo no quisiera estar aquí’, ‘yo no quisiera ser de aquí’. Porque ser de aquí es una enfermedad incurable. Uno se va, y entonces, la nostalgia. Uno se va, pero las noticias lo persiguen, los ojos buscan siempre un algo de aquí, la distancia castiga.

Uno se va. Pero aunque se vaya, no se va: uno anda llevando su Guatemala adentro, como un amado cáncer, como una idea fija, como un verde corazón que siempre duele al palpitar y que palpita siempre.

Yo no quisiera estar aquí. Yo no quisiera ser de aquí. Y aunque me duele el dolor del mundo, perdóneseme, pero me duelen menos otros países, que éste.

Me voy, a veces. Me meto en un libro y me voy. Tomo un pasaje de canción o recuerdo y me voy. Escribo una carta, me meto con ella en el sobre, me pongo en el correo y me voy. Pero dura muy poco mi viaje: desde adentro de mí mismo este país -este pequeño y cruel país-, se me hace presente, me sangra, me duele. Cuánto amor en el dolor. Cuánto dolor en el amor. Qué dura eres, Guatemala”.

5 Responses to No quisiera ser de aquí. No quisiera amar tanto a este país:

  1. Triste poema, es cierto que nos duele todo lo que pasa en Guatemala, principalmente lo que NOS pasa en ella, pero la tristeza y el dolor no nos va a sacar de donde estamos. Prefiero la denuncia, la rebeldía, la oposición...claro que cuando tienes que votar y las diferencias entre los candidatos son mínimas, se da uno cuenta que poderoso señor es Don Dinero y no solo aquí en Guatemala sino que en todo el mundo. Ya sé, mal de muchos consuelo de tontos, pero lo importante es recordar que gracias a Dios, estas personas a quienes "dis que" elegimos(pues el menú único lo preparan los mismos de la oligarquía gobernante)pueden disponer del país, pero no de nosotros mismos, que somos los verdaderos agentes de cambio, los que sí podemos hacer diferente a nuestra amada Guatemala.

  1. Bien dicen que no hay amor sin un poco de dolor, cuando se ama se sufre, y Guatemala da muchas rasones, más ahora que la impotencia de no poder salvarla nos llena y apaga la esperanza. El Dolor no es nada agradable, pero del dolor provocado por nuestra querida Guatemala, debe de renacer, aunque las circunstancias digan lo contrario, la fuerza para utilizar nuestra libertad y nuestra mente como armas que destuyan los males de nuestra amada Guatemala.

  1. En Guate hay muchas cosas, malas, pero yo en lo personal creo que si todos ponemos un poco de nuestra parte, y si logramos hacer que otras personas apoyen en algo por muy mínimo que sea, Guatemala se beneficiará de gran manera

  1. Poema muy triste, pero a la vez muy cierto. Y la verdad tambien duele.

  1. Bastante triste el poema, y lo más triste no es sólo lo que describe sino nuestros sentimientos hacia esa descripciòn, la impotencia que sentimos los que ya no estamos allí. ¿Qué tiene ese país que nos encadena? Porque unidos y orgullosos de nuestra tierra como algunos de nuestros vecinos no somos, ni tampoco somos solidarios...a pesar de llevar 34 años en el extranjero, nunca he olvidado mi país, nunca he sentido que no soy de allí....y hasta la fecha, es el único país que me hace llorar de emoción y alegría cuando veo tanta belleza al descender el avión, y de dolor y tristeza al ver esos imponentes volcanes, esos techos de lámina cuando el avión que me lleva de vuelta a otro país, asciende al parecer lentamente como para alargar mi tristeza.